9 – El Aborto Espiritual

Hacer el evangelismo sin hacer discípulos es hacer abortos espirituales. No en todo caso es posible regresar para continuar un discipulado. Pero cuando es posible debemos regresar a nuestros contactos para continuar el discipulado personal. Si nos enfocamos en nuestros conocidos eso será posible.

Si hacemos contactos no conocidos, cuando sea posible tomar sus datos o cuando menos buscar una manera tener contacto en el futuro cercano. En esta manera no vamos a perder una oportunidad para hacer un discipulado.

Los evangelistas más conocidos del mundo han reconocido que miles de convertidos no han durado en la fe por falta de hacer seguimiento. Antes que llegan con una campaña evangelística, mandan un equipo para capacitar a los santos para la obra del discipulado. Cada cristiano participante en la campaña puede tomar estos cursos para involucrarse en el seguimiento de los nuevos convertidos. Durante la campaña los convertidos nuevos llenan una tarjeta de decisión con sus datos. Estas tarjetas son entregadas a las iglesias locales. Después de la campaña, los santos de las iglesias locales tienen la responsabilidad de hacer un discipulado personal con cada uno de los nuevos convertidos.

Pero no todos las campañas son así. En muchas campañas, los santos solo tienen el trabajo de llevar un amigo no creyente al evento. Después que él o ella reciben a Jesús solo están invitados asistir a la iglesia. No hacemos visitas a sus casas. No hacemos estudios Bíblicos con ellos. Si vienen a la iglesia por un tiempo estamos emocionados pero cuando dejan de venir, decimos “donde está el hermano”. El hermano ya cometió un aborto espiritual.

El ejemplo es triste, pero la verdad es que miles pasan este proceso cada año. Lo más triste es que muchas veces los abortos espirituales ya están más heridos. Cuando uno quiere compartir Jesús con ellos, ya es más difícil. Ellos están desilusionados con todo lo que se llama Cristianismo. Debemos tener mucho cuidado para no hacer el aborto espiritual.

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