3 – El Triángulo. Tres Partes De Nuestra Vida Espiritual

Comparamos nuestra vida espiritual a un triángulo. El triángulo tiene tres partes. 1. Tu relación con Dios. 2. Tu relación con otros hermanos, la unidad. 3. Su trabajo de anunciar el evangelio y hacer discípulos. “Su interacción con los incrédulos.”

Si una de los tres partes del triángulo falta, el triángulo es débil o no soporta presión. Muchos cristianos tienen una buena relación con Dios y con los hermanos pero su vida espiritual es débil porque faltan de compartir su fe con otros y hacer discípulos.

Cuando Cristo llamó sus discípulos por primera vez no les dijo “Síganme, y vénganse al altar para hacer  la oración de salvación. Luego vengan al  templo, compren una Biblia y un himnario. Y la parte más importante, deben asistir a todos los cultos y pagar fielmente sus diezmos. Jesús no dijo eso.

Les dijo “Síganme y les haré pescadores de hombres.”  Marcos 1:7

Los discípulos que Jesús llamó en este pasaje eran pescadores. Ellos eran muy importantes a su familia y su comunidad. No solo pescaron para dar comida a su familia sino también a la comunidad. Era importante y se sintieron satisfechos con su labor. Jesús dijo algo que ellos podían comprender. Él tenía un trabajo más importante para ellos. Desde el principio él les dio un propósito. Ellos seguían a Jesús para aprender como pescar hombres y hacer discípulos para Jesús.

La juventud es la próxima generación que guiará la Iglesia hacia su futuro. Pero estamos perdiendo miles de ellos por falta de enseñar desde el principio su propósito de hacer discípulos. Muchas veces la membresía de la iglesia son adultos y niños. ¿Por qué los jóvenes no están en la iglesia? Porque ellos perciben que el cristianismo es nada más asistir a muchos cultos. Ellos saben en su interior que la Iglesia es débil espiritualmente. Ellos quieren hacer algo pero muchas veces no lo encuentran en la Iglesia. Eventualmente se van a cansar de eso. Todos los puestos en el grupo de jóvenes están tomados y los de más jóvenes se quedan en las bancas sin trabajo. Si nos vamos a convertir en una iglesia fuerte, tenemos que hacer nuestro triángulo más fuerte en el lado de discipulado. Debemos enseñar a los jóvenes y adolescentes a compartir su fe con las personas afuera de la iglesia haciendo discípulos de ellos. Cuando hacemos eso, los jóvenes van a ver un Cristianismo fuerte que tiene propósito. Ellos van estar cumpliendo con el propósito que Dios planeó para ellos.

2 Corintios 5:11-21 – “Conociendo, pues, el temor del Señor, persuadimos a los hombres; pero a Dios le es manifiesto lo que somos, y espero que también lo sea a vuestras conciencias. 12 No nos recomendamos, pues, otra vez a vosotros, sino os damos ocasión de gloriaros por nosotros, para que tengáis con qué responder a los que se glorían en las apariencias y no en el corazón. 13 Si estamos locos, es para Dios; y si somos cuerdos, es para vosotros. 14 El amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron; 15 y él por todos murió, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos. 16 De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así. 17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; todas son hechas nuevas. 18 Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación: 19 Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. 20 Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogara por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. 21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros seamos justicia de Dios en El.”

Reina-Valera 1995—Edición de Estudio, (Estados Unidos de América: Sociedades Bíblicas Unidas) 1998.

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